
No se nace mujer, se llega a serlo. Pero tampoco se nace gorda, llegamos a serlo (p.29). Pero gorda no se llega a ser cuando subes un par de kilos. La incómoda enormidad de ser una misma no comienza a través de pasteles, ni de hamburguesas, ni de tacos. La gorditud se vive como se experimenta el saberse diferente. Nos hacemos gordas desde la mirada juzgante; nos hacemos gordas desde que mandan nuestra ropa a una sección especial. Conocemos nuestra inmensidad cuando se nos acercan en el súper a darnos consejos para bajar de peso. Nos apropiamos de la fealdad […]