
Desde hace algunos años en América Latina existe un interés compartido por discutir sobre las distintas corrientes del constitucionalismo contemporáneo, particularmente, por la prevalencia acrítica que durante mucho tiempo tuvo el constitucionalismo liberal clásico en México y en la región. Me refiero a una concepción elitista del constitucionalismo que defiende respuestas correctas a cuestiones morales profundamente controvertidas, mecanismos de rigidez constitucional fuertes -incluidas cláusulas pétreas-, tribunales constitucionales poco dialógicos encargados de darnos esas respuestas correctas, división de poderes sin controles exógenos o ciudadanos, todo ello sustentado en concepciones de la democracia que desconfían del pueblo (entendido como una sociedad plural). […]